Las elecciones del 20 de Octubre en Bolivia abrieron una grieta social. Las acusaciones de fraude, la renuncia de Evo Morales y el papel de los militares abren un escenario insospechado y peligroso. Hoy escribimos sobre la Crisis Política en Bolivia...
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El domingo 20 de Octubre se realizaron elecciones presidenciales en Bolivia. El presidente Evo Morales se presentaba a la reelección a pesar de haber perdido un referendo en 2016 que debía habilitarlo para poder postularse. Se enfrentaba al expresidente Carlos Mesa, quién en la mañana del 21 de Octubre con el 95,63% de votos escrutados obtenía el 37,07% frente al 46,6% de Evo Morales. Faltaba un 4% de votos por escrutar y el actual presidente se quedaba a un punto de evitar la segunda vuelta. El punto de inflexión estaba a la vuelta de la esquina.

Para entender el actual conflicto en Bolivia y no ser víctima de la vorágine de los acontecimientos, es necesario evidenciar lo que ha sucedido en el país en los últimos 13 años. En el contexto actual de América Latina se hace justo y necesario hacer las justas diferencias entre los distintos procesos políticos de la región. Sin embargo, el denominador común en las últimas crisis políticas es el papel que han tomado los militares como árbitros o mediadores de los conflictos político-sociales.

Evo Morales en el Avión de la Fuerza Área Mexicana rumbo a México al Exilio
Fuente: Twitter Canciller Marcelo Ebrad

La Bolivia de Evo

El 18 de diciembre de 2005 ganó las elecciones presidenciales Evo Morales en Bolivia con el 53.72% de los votos. Este fue un acontecimiento significativo para la historia nacional, pues fue el primer presidente indígena en el cargo. Bolivia es un país donde más del 50% de su población es indígena (25% Aymara y un 30% Quechua). Es así que se iniciaba un período de grandes transformaciones políticas, institucionales y económicas.

Una de las transformaciones más significativas en la historia reciente del país fue la instalación de una Asamblea Constituyente en 2006, que redactaría una Nueva Constitución que entró en vigencia en 2009. En la misma, Bolivia se declara como un Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario. El reto de hacer efectiva esta refundación estatal era enorme tomando en cuenta que Bolivia siempre fue un Estado andinocentrista, occidental y con una centralización del poder importante.

Esta idea de lo plurinacional se manifiesta en distintas esferas de la vida pública; en el reconocimiento de los mecanismo de justicia comunitaria, donde la justicia indígena se equipara con la ordinaria. Por otro lado, se garantiza en el marco del Estado el derecho a la autodeterminación, el autogobierno, a las instituciones y al reconocimiento de las entidades territoriales particulares. Sin duda, se vislumbra como un intento monumental de descentralizar el Estado e incluir en los espacios de poder institucionales a los pueblos indígenas. Es decir, una nueva realidad que termino generando un nuevo sujeto político.

El reto más importante del proyecto político del Movimiento al Socialismo (MAS) era conciliar a los dos grandes bloques que disputan el poder en Bolivia. El norte indígena (El Alto, La Paz) y el Sureste más blanco, regionalista y conservador (Santa Cruz, Sucre, Tarija). Sin una conciliación institucional de estas diferencias, el choque de trenes nuevamente en el país iba a ser inevitable.

Las transiciones políticas fallidas: una constante en América Latina

En Bolivia no se estaba llevando a cabo una transición política tradicional como la conocemos. No se estaba transitando de un régimen dictatorial hacia uno democrático liberal. Tampoco se estaba transitando de la dictadura a la democracia. La búsqueda del cuarto mandato de Evo Morales debía buscar la profundización o extensión del modelo nacional popular pero ya con matices corporativos e hiperpresidencialista. ¿Contaba con la legitimidad suficiente para hacerlo?.

Aún no pero pretendía conseguirla al convocar a un referendo constitucional que debía habilitarle para un cuarto mandato consecutivo. El referendo se llevó a cabo el 21 de febrero de 2016 con una participación del 84.45% del electorado. Sin embargo, el resultado fue evidentemente inesperado para Evo Morales, ya que el No se impuso con un 51.3% frente al 48.7 % del SI. Entre los departamentos donde obtuvo más votos el No estaba Santa Cruz y Tarija con más del 60%. El intento reeleccionista de Evo y García Linera parecía acabarse de manera democrática.

Resultados Referendo Constitucional 2016
Fuente: eju.tv

Sin embargo, en diciembre de 2018 casi dos años después del referendo, el Tribunal Supremo Electoral de Bolivia permitió la inscripción de la candidatura de Evo y García Linera. El argumento del oficialismo se basa en un fallo del Tribunal Constitucional que fiel a una tradición en ese sentido bien arraigada en América Latina, “estableció la suspensión de las limitaciones constitucionales a la reelección con el argumento de que las mismas coartan el derecho humano de todo ciudadano a elegir y ser electo”. Evo Morales también argumentaba que perdió el referendo por una campaña sucia sobre una exnovia que había sido procesada por enriquecimiento ilícito. Sin duda, esta decisión marcaría el inicio del fin de su mandato.

Algunos dicen que Evo Morales hubiera podido institucionalizar el poder del MAS si hubiera sacrificado su reelección. Lo cierto es que las consecuencias de no haber concedido esa posibilidad evidenció la inviabilidad de una transición pacífica y ordenada dentro del proyecto del MAS y abrió la puerta para un nuevo período de inestabilidad e incertidumbre política. La pregunta es: ¿Era realmente Evo Morales indispensable para la continuidad del proyecto nacional popular del MAS?.

La crónica de una crisis anunciada

El hecho de no haber respetado el resultado del referendo de 2016 marcó el camino de la confrontación política en Bolivia. En este punto, cualquier indicador económico de desarrollo o prosperidad pasa a un segundo plano y la disputa se traslada al campo político – institucional. Los resultados ajustados de las elecciones presidenciales del pasado domingo 20 de Octubre eran previsibles. Las irregularidades en el proceso de escrutinio y sus consecuencias sin duda eran improbables.

Los resultados arrojaban la posibilidad de una segunda vuelta, tomando en cuenta que con el 83.75% de votos escrutados, Evo Morales alcanzaba el 45.28% frente al 38.16% de Carlos Mesa. El hecho que ninguno de los candidatos alcanzara más del 50% de los votos y la diferencia entre ellos no superaba el 10%, implicaba que la legislación electoral boliviana mandaba a que se celebre una segunda vuelta para definir al ganador. Sin embargo, en este punto el escrutinio fue suspendido y no fue reactivado hasta la mañana siguiente.

Resultados Elecciones 2019 en Bolivia con el 83.76% de votos escrutados
Fuente: Opinion.com

El día siguiente a la elección, el Tribunal Supremo Electoral publicó un nuevo escrutinio con el 95.30% de los votos escrutados. En esta ocasión, Evo Morales obtenía el 46.86% frente al 36.72% del candidato Carlos Mesa, superando los diez puntos porcentuales necesarios para evitar la segunda vuelta. Evo Morales se proclamó poco después ganador de los comicios y la oposición liderada por Carlos Mesa reclamó fraude electoral y llamó a las movilizaciones.

Un callejón sin salida

El reclamo de la oposición y de la OEA como observador de las elecciones, llevó al Gobierno a pedirle a este organismo que realizara una auditoria para verificar la limpieza de los comicios. El informe de la OEA fue demoledor para el gobierno ya que señalaba “sustanciales deficiencias”, la existencia de actas físicas alteradas, irrespeto de cadena de custodia, manipulación de datos y por lo tanto, la improbabilidad estadística que Evo Morales hubiera ganado por más de 10 puntos porcentuales.

En este sentido, el Gobierno de Evo Morales señaló al informe como “político” y no “técnico” y llamó a nuevas elecciones. Sin embargo, las consecuencias de este informe generó una ola de violencia insostenible en todo el país. El candidato opositor Carlos Mesa llamó a movilizaciones en todo el país acuerpado por Luis Fernando Camacho, jefe del Comité Cívico Pro Santa Cruz, fundamentalista católico y empresario vinculados a los negocios de los seguros, el gas y los servicios. Mientras tanto, Evo Morales se proclamaba ganador el 24 de Octubre acusando a Mesa de golpista por los bloqueos y marchas en todo el país.

El callejón sin salida se haría evidente cuando empezaron los amotinamientos de los cuerpos policiales. Estos empezaron en Sucre, Santa Cruz y Cochabamba, aunque al día siguiente el motín se extendió a casi todos los departamentos del país. En este punto, Evo Morales hacía un llamado al diálogo que parecía cada vez más lejano. En ese contexto adverso, el Gobierno llamó a nuevas elecciones para pacificar el país. Sin embargo, horas más tarde el Jefe del Ejército se dirigía a Evo Morales y le “sugería que renunciara” en aras de las estabilidad y la paz. Ese mismo día, Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia.

Luis Fernando Camacho en el Palacio de Gobierno
Fuente: Pagina 12

Un futuro incierto

Si hay algo seguro en estos momentos en Bolivia es la incertidumbre que cada día se extiende. El derrocamiento de Evo Morales y el papel de las Fuerzas Armadas abren un escenario peligroso para América Latina. Tal parece que se vuelve más frecuente el uso de los militares como árbitros de la disputa democrática. Hoy en Bolivia se ha juramentado como Presidenta Interina Jeanine Añez Chávez, segunda Vicepresidenta del Senado que ha asumido este nuevo cargo sin el quórum requerido por ley.

Por otro lado, resulta significativo la entrada al Palacio Quemado (De Gobierno) de Luis Fernando Camacho y la imagen difundida de éste sosteniendo una Biblia sobre la bandera boliviana, una imagen repetida por la actual presidenta interina al posesionarse. Curiosamente la banda presidencial se la coloca el Jefe del Ejército, el mismo que le sugería a Evo Morales la renuncia. Sin duda, estos acontecimientos están llenos de tragedia y farsa pero también de símbolos. El choque de trenes ha vuelto a producirse en Bolivia y sienta un precedente nefasto sobre cómo deben resolverse las ya recurrentes crisis políticas institucionales en la región.

Banda presidencial puesta por Jefe del Ejército a Jeanine Chávez

Ahora Evo Morales se encuentra exiliado en México junto con el VicePresidente Alvaro García Linera y otros miembros de su gabinete. El futuro del país es incierto, previsiblemente inestable y caótico. La discusión de moda en estos días es de fondo; ¿Fue o no un golpe de Estado?. Sin duda, y en ese sentido, creo que la mirada debería estar puesta en los actores, en quiénes han tomado el poder en Bolivia. Por último, resulta imperioso analizar si realmente el desgaste, así como los profundos errores del MAS valen lo que hoy está en el horizonte político en Bolivia.


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